Estrenamos con este relato una nueva sección: SUPERACIÓN PERSONAL, en ella se incluirán relatos narrados en primera persona por enfermos de Crohn o colitis ulcerosa. Historias en la que nos contarán los cambios que la enfermedad provocó en sus vidas y como los superaron, incluso como desarrollan vidas que algunos podrían creer de difícil convivencia con una enfermedad inflamatoria intestinal.
Conozcamos ya la historia de Julian…
Mi historia no creo que tenga un principio definido, simplemente comenzó "un día cualquiera" cuando por razones que desconozco apareció sangre en mis heces.
Durante aproximadamente 5 años no tuve un diagnóstico claro por los médicos, hasta que por fin se decidieron a hacerme
una colonoscopia... Bingo, premio, llamémoslo: colitis ulcerosa. Para entonces tenía 18 años y los síntomas eran los que todos nosotros (los enfermos) conocemos; anemia, deposiciones diarias elevadísimas, dolores abdominales...pero quizás lo que más pesaba era mi carencia de vida social. Durante muchos años viví sin saber que me sucedía, fueron años de adolescencia con mil anécdotas buenas y malas.
Uno nunca se acostumbra a asimilar una enfermedad y cuesta más aun concienciarse de ella, quizás por ello decidí "un día cualquiera" cambiar el chip y ponerle un poco de soda a la vida tratando de hacer las cosas que más me gustan.
No obstante y durante dos años probé todo tipo de tratamientos sin obtener la respuesta esperada. La solución final fue la intervención; una anastomosis ileonal con colectomía total y reservorio en J.
Fue el principio de un nuevo mundo en "un día cualquiera". La ileostomía había que conocerla, conocer sus cuidados y funcionamiento. Yo tenía 20 años, estudiaba para piloto de avión y la verdad que en esos momentos la moral flaquea y se va por los suelos. No obstante a medida que le tomamos la mano a las cosas nos acostumbram
os añadiendo el deleite que supone ver como los dolores y anemia pasaron a la historia. Engordé 17 kilos y mi vida social fue muy buena. Durante 6 meses la ileostomía y yo convivimos juntos, éramos un 2 en 1, hasta el día del cierre.
El reservorio hacia su papel, y tanto!!! iba tan solo 4 veces al baño con la capacidad de aguantar y retener por mucho tiempo. Por fin podía ir al cine a ver una película de tirón o estar en clases sin tener que salir cada dos por tres al baño. Todo fue de maravillas, las posibles amarguras del pasado se transformaron en miel de mil flores, mis proyectos se concretaban. Sin embargo "un día cualquiera" conocí a un nuevo amigo, la bolsa ya no estaba pero si un bultito que nos tenía preocupados.
La preocupación nos llevó al médico, el médico a las pruebas y las pruebas al cirujano. Y a donde te va a llevar un cirujano??? Bingo, premio, llamémoslo: quirófano. Dos años después en "un día cualquiera", mi íleon y reservorio pasaron a la historia y volví a reencontrarme con ella, la bolsita. Volvíamos a ser un 2 en 1. Anímicamente estaba aniquilado, k.o,
debilitado y sin ganas de todo.
Mis proyectos, mis estudios, todo se iba al traste, fue como una regresión al pasado con la desventaja de haber perdido más intestino y de tener la bolsa para siempre, esta vez con el nombre de yeyunostomia. Caras raras, nos volvemos a encontrar!!!
No fue nada fácil volver a programarse la cabeza, hasta que "un día cualquiera" decidí romper con el tópico de que las segundas partes nunca fueran buenas.
Me di cuenta que la vida no espera, que para que los sueños se cumplan hay que soñar despiertos y que si creía en mi mismo sin el temor al, ¿qué dirán? ¿qué pasará? iba a llegar muy lejos.
Motivado por mi espíritu aventurero, mi pasión por viajar y desenvolverme en distintas latitudes, conseguí ser piloto de avión, buceador advance y patrón de yate recreativo. Como piloto acumulo más de 600 aterrizajes, como navegante he cruzado el océano atlántico en 37 días en un pequeño velero de 10 metros. Como viajero he visitado gran parte de Europa, he conocido las islas de las Antillas, charteando el velero. He conocido parte de Latinoamérica compartiendo culturas y anécdotas inolvidables ganándose la vida como uno puede, llegando a situaciones extremas de salud en lugares poco recomendados, por cabezón o superación personal y llegando a aprender a que las verdaderas limitaciones sólo las dicta la cabeza, aprendiendo a "perder la vergüenza" en algunas situaciones donde había si o si (y cuando digo si o si, me refiero a un rotundo SI) que vaciar la bolsa y sobre todo llegando a conocerme a mí mismo.
¿Sabe por qué? Fácil, porque UN DÍA CUALQUIERA todo te puede cambiar y dar un giro.. .pase lo que pase, nunca hay que bajar los brazos ni soltar la batuta que dirige nuestras vidas, porque cada uno es el director de su orquesta y ésta tiene que sonar mejor que nunca, podemos desafinar, cambiar las cuerdas, etc.. pero nunca..nunca dejar de sonar!!
Mantengan la sonrisa, por favor!! que no descienda el nivel de esta comedia.
Un saludo