El Doctor León Pecasse desea haceros llegar su opinión del estado actual de las Asociaciones de enfermos de crohn y colitis ulcerosa en España, y de la Sociedad en general, de su falta de solidaridad y del egoísmo en que nos encontramos inmersos…
Esta carta es un grito para que la gente con Crohn y Colitis Ulcerosa despierten y recuerden para qué sirve la asociación.
Yo la fundé hace 22 años y encontré mucho entusiasmo, colaboración por todas partes y un espíritu de autoayuda ejemplar.
Ahora somos una confederación, federaciones, asociaciones con sus revistas, con páginas webs, asambleas y convivencias, mucho papeleo y burocracia pero el entusiasmo es casi nulo. Parece que la mayoría usa la asociación “ para ver lo que pueden hacer para mi” y si mirando la pagina WEB se enteran de todos los inventos, consejos e ideas sin pagar un duro se dan de baja.
Parece que se vive para pasarlo bien sin que cueste dinero y nadie se pregunta quien está detrás de esta página WEB, quien escribe estos consejos, quien responde el teléfono, todo gratis. Cada vez oigo más la queja: yo trabajo solo, no me ayudan, estoy harto, estoy quemado, se aprovechan de mí.
¿Es el materialismo reinante? ¿Somos demasiados ricos? Entonces la crisis podría abrir los ojos a más de uno. El vivir en un país donde el médico te atiende gratis, donde las medicinas son (casi) gratis, donde hay todavía gente que te ayudan sin pedir dinero, (los tontos) hace que nuestra mentalidad se vuelve muy egoísta, esta es, el egoísmo, el cáncer de nuestra sociedad. He leído libros sobre los pobres en la India y es sorprendente como se ayudan. He estado en Indonesia entre la gente y la ayuda mutua es maravillosa. Una colombiana me contó sobre la ayuda mutua entre los pobres en su país. En cuanto más rico es un país, más egoísta es.
Ahora, por la crisis, disminuyen o desaparecen las ayudas oficiales, y estamos como al principio, somos dependientes de la buena voluntad de la gente, de la AUTOAYUDA que fue y es la meta de nuestra asociación.
Ahora debemos pensar en visitar a los encamados, en dar animo a los depresivos, ayudar en la casa de pacientes que deben de guardar cama y no tienen ayuda, debemos de turnarnos en la presencia en la sede o en una casa particular, si ya no hay sede, debemos tratar de solucionar los problemas de los que están desesperados, o simplemente acompañarlos. Debemos ser como una piña de amigos. Cuando se pide gente para ayudar en la junta, debemos de prestarnos para cualquier faena.
La excusa “no tengo tiempo” es cuestión de prioridades. Si ver el fútbol, si el ir a la discoteca, si el Golf, los partidos de mus o de Bridge para ti son más importantes que ayudar, tú simplemente eres un egoísta. Hay personas ya muy atareadas, pero hay una aparente contradicción: Manolo García Alonso, fundador de ACCU Asturias, me dijo: si quieres encontrar una persona que sirve para ayudar, busque a alguien que está muy atareado.
¿Soy negativo? Sí, y tengo mis razones. No son solo unos presidentes de unos grupos que se quejan de que nadie les ayuda, sino que es una queja generalizada y no solo en cuanto a los enfermos con la EII. En España hay unos 200.000 ancianos que nunca reciben visita. La gran queja del personal de residencias geriátricas es la absoluta indiferencia de los hijos. No hay solidaridad dentro de las familias, entre los vecinos, entre las ciudades, entre las provincias y menos entre las autonomías. Y eso en nuestro país, antaño un ejemplo de solidaridad.
Hay signos que dan esperanza: en una empresa todo el personal votó a favor de una disminución salarial importante bajo la condición de no despedir a nadie. Los ONG que trabajan para los pobres aquí y en países tercermundistas todavía encuentran operarios. Hay médicos que ayudan desinteresadamente a los inmigrantes sin papeles.
Si la crisis sirve para despertar vuestra obligación a ayudar, bendito sea, por lo menos sirve para algo.
Málaga, Agosto 2009 Dr. León Pecasse
Como bien dice Dr. Pecasse, se tiene tiempo para todo lo superfluo pero no para lo importante, siempre se recibe ayuda de quien menos tiene(tiempo, recursos, ánimo...etc.)
Preferimos mirar para otro lado, quedarnos sólo con lo aparente de la vida, sintiendonos asi invulnerables ante ella, sin darnos cuenta que ayudando al prójimo nos ayudamos a nosotros mismos, creciendo como personas y la recompensa de esa labor no tiene precio...La satisfacción de haber podido ayudar a alguien es única.
Silvia